Gilles Villeneuve - Punto Final. Punto seguido.

Algunos lo llamaban loco. Otros le decían genio. Todos coincidían en que su sensibilidad al volante era algo de otro mundo. Hubo una época en la que alguien dijo que era "el hombre de los milagros", porque tenía los accidentes más extraños y...

Algunos lo llamaban loco. Otros le decían genio. Todos coincidían en que su sensibilidad al volante era algo de otro mundo. Hubo una época en la que alguien dijo que era "el hombre de los milagros", porque tenía los accidentes más extraños y siempre salía ileso... hasta el 8 de mayo de 1982. Aquel día, la suerte de Gilles Villenueve cambió y su historia se convirtió en una leyenda.

Como la Fórmula Uno, Gilles Villeneuve nació en 1950. Un 18 de enero, en Canadá.

Amigo de los desafíos y la velocidad, Gilles no siguió la típica ruta de ascenso hacia la Fórmula Uno y en vez de competir en karting (algo que por otra parte no era muy usual para la época), F2 ó F3, puso a prueba sus reflejos con lo primero que tuvo a mano: snowmobiles. Aunque en más de una ocasión otros competidores pelearon reglamento en mano las ingeniosas soluciones técnicas de Villeneuve, con o sin arreglos especiales, él ganaba.

"Cada invierno", comentaba Villeneuve en una oportunidad, "cuentas tres o cuatro grandes caídas, y estoy hablando de ser lanzado en el hielo a unas 100 mph. Aquellas cosas tendían a deslizar muchísimo, lo que me enseñó a tener un gran control. ¡Y la visibilidad era terrible! A menos que fueses liderando, no podías ver nada con toda la nieve soplando alrededor. Bueno para los reflejos y además, eso detuvo todas mis preocupaciones acerca de correr en la lluvia". A lo mejor, en ese punto, comenzó a desarrollarse un mito que él se encargaría de agrandar con cada gota de agua que cayó sobre su casco y sobre las pistas.

En 1973 pasó a correr en Fórmula Ford y luego, a mediados de los setenta corrió y ganó en la Fórmula Atlantic de Estados Unidos y Canadá.

Con esa experiencia, hizo sus maletas y se fue a Europa persiguiendo su sueño y en julio de 1977 debutó en el Gran Premio de Inglaterra (Silverstone) con un viejo McLaren M23 y clasificó en la décima posición. Su tiempo había sido mejor que el de Jochen Mass, piloto oficial de la escudería, por 23/100s. Las miradas se posaron sobre él. Mass tenía un McLaren M26 igual al de James Hunt, que aquel día se quedó con la pole position. El domingo, durante el warm-up Villeneuve hizo el mejor tiempo y la carrera la terminó en la posición 11.

Vidas paralelas

Mientras tanto en Maranello, Niki Lauda y Enzo Ferrari aumentaban sus diferencias. En agosto, reunidos en la oficina de Il Commendatore, decidieron discutir el futuro de su colaboración. Cuentan que la conversación acabó en pelea.

Lauda se limitó a decir que la motivación para correr por Ferrari, había desaparecido. Ferrari trató de retenerlo y le ofreció dinero preguntándole cuánto deseaba para quedarse. Lauda respondió en moneda austriaca y luego que el contador de Ferrari convirtiera la cifra a liras, Don Enzo explotó. Furioso, le pidió que se fuera, que su escudería no podía pagar aquella suma, que no estaba en los planes... y luego le gritó a la puerta que se cerraba: "¡Judío!". Si fue así realmente, no se sabe, pero así pasó a la historia.

El lunes 29 de agosto la noticia del divorcio Lauda-Ferrari recorría las primeras planas del mundo y un día después la prensa se concentraba en especular quién sustituiría al para entonces dos veces campeón del mundo.

¿Es un chiste?

La primera opción fue Mario Andretti. El contrato del piloto ítalo-americano con Chapman bloqueaba el camino. En la lista siguió Scheckter, pero Walter Wolf no estaba dispuesto a liberarlo del acuerdo firmado. Por qué no llamaron a Ronnie Peterson ^Ölibre entonces para la temporada '78- no es algo que alguien haya explicado. Lo cierto es que llamaron a la casa de Villeneuve, en Canadá y lo invitaron a Maranello.

Gilles primero pensó que era un chiste. Lo convencieron rápidamente y voló a Italia para reunirse con Enzo Ferrari. Uno frente al otro, Villeneuve no parecía muy impresionado. Ferrari le preguntó si quería correr para la Scuderia. Villeneuve dijo que chequearan con McLaren el asunto legal pero que él quería. Ferrari preguntó luego cuánto aspiraba ganar. "Lo suficiente como para darle una vida decente a mi familia", fue la respuesta. Un apretón de manos y un par de palabras más. Estaban de acuerdo.

El 7 de octubre, Gilles Villeneuve hizo su debut oficial en Ferrari, frente a su propio público, en Canadá. Con poco tiempo para probar la Ferrari 312T2, Villeneuve clasificó en la casilla 17 y finalizó 12 a cuatro vueltas del ganador, Jody Scheckter. Dos semanas más tarde el Circus se trasladó a Japón para disputar la última carrera del año en el circuito Fuji. En una pista complicada y con una recta donde las velocidades alcanzadas eran espectaculares, Villenueve aceleró tratando de pasar a Peterson. Sus autos se tocaron y uno de los neumáticos delanteros del Ferrari de enganchó con una de las ruedas del Tyrrell de Peterson. El auto de Villeneuve despegó y cayó en un área prohibida para el público. Dos personas fallecieron y diez resultaron heridas.

En 1978, con una Ferrari 312T3 que no era tan buena como inicialmente se pensaba, Reutemann y Villeneuve se enfrentaron a los Lotus de Andretti y Peterson que al final de la temporada quedarían 1-2 en el campeonato. Reutemann pudo disputar el título poniendo a trabajar la experiencia y los conocimientos técnicos que los años le habían dejado (ganó cuatro carreras), mientras Villeneuve maduraba a su sombra, saliéndose de pista, rompiendo autos y haciendo excursiones por el pasto de los circuitos. Su mejor posición ese año fue un tercer lugar (Austria) y no terminó en seis carreras de 16 que tuvo la temporada.

Autos como promesas

Sin embargo, en la última competencia del año, en Canadá, Villeneuve le devolvió a Ferrari la sonrisa ganando de punta a punta. Reutemann se iba a Lotus. Scheckter llegaba a Ferrari y junto a Villeneuve presentaba la Ferrari 312T4, un auto poco atractivo que sin embargo estaba listo para ganar.

Esa temporada, Gilles perdió las alas de novato y se ganó al público, que inmerso en la Fiebre Villeneuve (especialmente en Italia) no dejaba de asombrarse. Tres veces subió al podio aquel año (Estados Unidos Este, Mónaco y Canadá) aunque la cima de su popularidad aumentó en Watkins Glen.

Era viernes y hora de salir a pista. Sobre la pista estadounidense la lluvia era cada vez más intensa. En las áreas destinadas para que el público acampara durante el fin de semana, la gente se resguardaba en sus trailers. En el paddock, pilotos, mecánicos y autos, se amontonaban en los garages.

De pronto el ruido de un motor inundó la pista. Los más curiosos se asomaron y volvieron a meter sus cabezas a resguardo pensando que alguno había salido a dar simplemente una vuelta para ver cómo seguía el clima. Entonces se dieron cuenta que "el ruido" se acercaba nuevamente. La intriga pudo más que el viento, el frío y el agua, y un grupo de gente asombrada vio pasar a dos Ferrari. Primero el de Villeneuve. Poco después, el de Scheckter.

La siguiente vuelta quedó claro que no estaban haciendo una práctica. Ellos, habían decidido salir a clasificar y rueda a rueda pelearon un tramo de la pista. Villeneuve se desprendió adelante. A nadie parecía importarle ya la lluvia. Con o sin paraguas la gente contemplaba atónita el espectáculo que daba aquel "loco", conduciendo a unas 150 mph en pista húmeda. La gente gritaba, vitoreaba, aplaudía... Watkins Glen, pese a las nubes, era una fiesta. Gilles estaba delante de Scheckter a casi 11 segundos de distancia (¡si, casi 11 segundos!).

"Me quedé rígido aquel día", comentó luego Scheckter. "Pensé que había sido el más rápido. Luego, cuando vi el tiempo de Gilles... realmente aún hoy no puedo entender cómo fue posible. ¡Once segundos!'. Y añadió: "Las carreras de autos eran un asunto romántico para él. Éramos amigos cercanos, haciendo el mismo trabajo para el mismo equipo, pero teníamos una actitud completamente diferente. Mi preocupación era mantenerme vivo, pero Gilles tenía que ser el más rápido en cada vuelta, aún en las pruebas. Él fue el piloto más rápido que hayan visto en el mundo. Si pudiera regresar y vivir de nuevo su vida, pienso que sería exactamente igual, y lo haría con el mismo amor".

Primero, 1980 lucía como una promesa. Luego, con la Ferrari 312T5, el sueño de campeonato se convirtió en pesadilla y ni el equipo, ni Villeneuve lograron compensar las deficiencias de aquel auto. Scheckter, decepcionado, anunció el retiro y Didier Pironi, lo reemplazó.

Ferrari decidó usar motores turbo y con el 126C, la Scuderia salió a la caza del título en 1981. Una victoria de Villeneuve en San Marino y otra en Montecarlo hicieron delirar a sus seguidores. Pero aquellos triunfos, frente al poder de autos como Williams o Brabham fueron tan sólo un espejismo.

Al final de la temporada se rumoreaba que Villeneuve dejaría Ferrari. Don Enzo supo retenerlo en su escudería y ambos pensaban que 1982 era el año para conquistar el título con un nuevo auto.

Punto final. Punto seguido...

La temporada arrancó con un tinte más político que deportivo. La FISA y la FOCA estaban en plena guerra y los equipos se habían dividido en dos bandos, los franceses e italianos con Jean marie Balestre (FISA) y los británicos ^Öal menos la mayoría-, con Bernie Ecclestone (FOCA).

Para cuando llegó la carrera de San Marino la guerra había llegado a punto de ebullición y algunos equipos (los que estaban del lado de la FOCA) no se presentaron en la pista. La competencia fue disputada finalmente por los Renault, los Ferrari, Alfa Romeo, Toleman, Osella, ATS y Tyrrell.

Villeneuve, arrancó desde la segunda línea, se puso inmediatamente al frente de la carrera y se alejó del resto. Con 45 segundos sobre su más cercano rival, Pironí ^Ösu propio compañero de equipo-, el canadiense recibió orden desde los pits de bajar el ritmo y conservar el auto.

Para sorpresa y furia de Villeneuve, Pironí se acercó y lo pasó. Tras un par de giros peleando, Villenueve recuperó la punta intentando creer que Pironí sólo quería entretener al público. Al entrar en la última vuelta, en la curva Tosa, Villeneuve pasó más lento de lo normal y Pironí lo adelantó sin misericordia olvidando por completo su lugar en Ferrari.

Villeneuve no podía dar crédito a lo que veía. En realidad, nadie podía dar crédito. Aquello era cuando menos impensable en un hombre como Pironí. Aunque para Imola había motivos suficientes para la celebración ^Öun 1-2 de Ferrari-, el podio fue poco amable. Villeneuve ignoró cuanto pudo a Pironí y se fue directo a su helicóptero jurando que nunca volvería a dirigirle la palabra.

Para cuando aterrizaron en Zolder (Bélgica), su siguiente parada en el Campeonato, las cosas en Ferrari habían llegado a tal punto que Villeneuve y Pironí no se miraban. Los mecánicos de uno y otro habían tomado partido y tampoco se comunicaban más allá de lo estrictamente necesario. Enzo Ferrari no decía mucho. Para él, los pilotos eran secundarios y los verdaderos protagonistas eran los autos. Sus autos.

Tras solucionar algunos problemas en las prácticas, Pironí marcó el cuarto tiempo (1:16:501) y Villeneuve el quinto (1:16:616). El canadiense, desesperado, salió a pista faltando ocho minutos para culminar la sesión de clasificación.

Acelerando a fondo para mejorar su registro, la Ferrari se encontró con el lento March de Jochen Mass que se dirigía hacia los pits. Villeneuve seguramente pensó que Mass abortaría su movimiento. Mass, quizás pensó que Villenueve no intentaría pasarlo allí. El caso es que las ruedas se engancharon y el Ferrari despegó. Al caer comenzó a rebotar contra las barreras de protección y para cuando se detuvo había pedazos del auto esparcidos a unos 150 metros del lugar del accidente. Ese día se ponía punto final a la vida del hombre y punto seguido para la leyenda que comenzaba a crecer. Hoy hace de aquel día, 20 años.

- Media Racing

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About this article
Series Formula 1 , History
Drivers Gil de Ferran , Mario Andretti , Niki Lauda , Gilles Villeneuve , Jochen Mass , Jody Scheckter , Didier Pironi , Ronnie Peterson , Bernie Ecclestone , James Hunt
Teams Ferrari , McLaren , Williams